El color es un elemento fundamental en la construcción de la identidad visual dentro del diseño gráfico, ya que no solo cumple una “función estética” como dicen muchos, si no que transmite significados culturales, sociales y emocionales. En ese sentido, las ciudades actúan como escenarios visuales donde se mezclan colores llamativos de forma única, influenciadas por factores como la arquitectura, el clima, la historia y la vida cotidiana.
El color no solo sirve para decorar, también guarda historias, emociones y formas de ver el mundo, en el diseño gráfico, los colores que usamos muchas veces nacen de lo que vemos todos los días: las calles, las paredes, el cielo, las ciudades y las luces con sus grandes sombras. De esta forma, no solo creamos algo bonito, si no que traducimos lo que sentimos al vivir en un lugar.
En Lima, el gris del cielo parece cubrirlo todo, pero debajo de esa neblina aparece un estallido de colores en carteles, los mercados y las calles llenas de vida. Es un contraste entre lo apagado y lo intenso, entre el orden y el caos. Este mismo se refleja en el diseño gráfico, donde los colores fuertes buscan abrirse paso. haciéndose notar en medio del ruido de la ciudad.
Muy distinto es lo que se siente en Cartagena, donde los colores parecen respirar con calma en cada fachada. Amarillos, azules y rosados pintan las calles con una alegría que se siente tranquila, casi como un recuerdo cálido. En el diseño, esa armonía se convierte en composiciones suaves, donde el color no grita, sino que abraza y transmite una sensación de identidad y pertenencia.
En Ciudad de México, el color es una mezcla viva de pasado y presente, está en los murales, en los mercados, en las fiestas que llenan las calles de significado. Cada tono parece contar una historia, una tradición, una memoria colectiva. Por eso, el diseño gráfico toma esos colores con fuerza y los transforma en piezas llenas de vida, donde lo cultural y lo moderno se encuentran.
Al final, los colores de nuestras ciudades no solo se ven, se sienten. Se quedan en la memoria y aparecen en lo que creamos, el diseño gráfico se convierte en una forma de recordar de dónde venimos, de mostrar quiénes somos y de darle voz, a través del color, a todo lo que la ciudad nos hace sentir.
Autora: Amyra Ramirez