El arte como medicina en Ayacucho ¿Puede un pincel sanar lo que las palabras callan?

Published on 27 June 2026 at 10:39 pm

A veces, la mente de un niño guarda dolores demasiado pesados para convertirse en palabras. En Ayacucho, una región que sabe muy bien lo que es cargar con cicatrices del pasado, la salud mental infantil ha encontrado un aliado inesperado en los colores. En lugares como el Centro de Salud Mental Comunitario Musuq Rikchay, en Huamanga, las paredes no son aburridas ni blancas; están llenas de dibujos hechos por los niños que asisten a terapia. No se trata de clases de dibujo para ser famosos, sino de "arte terapia": un espacio seguro donde un trazo con témpera o un muñeco de arcilla permiten que los más chicos saquen el miedo, la tristeza o la rabia que viven dentro de casa.

Este rescate a través del arte también se mueve en las calles gracias a colectivos juveniles y talleres locales como Ñawi Art, ubicado en el Centro Turístico San Cristóbal. Allí, artistas de la región enseñan a niños y adolescentes que pintar con acuarela o moldear un retablo ayacuchano no es solo un pasatiempo, sino un cable a tierra. En un entorno donde muchos jóvenes sufren de ansiedad o cargan con tensiones familiares, sentarse a crear algo con las manos introduce una pausa obligatoria. El arte comunitario y tradicional funciona aquí como un refugio psicológico que devuelve la calma, fortalece la identidad y ayuda a sanar la mente sin necesidad de dar explicaciones. 

Al final, estas iniciativas nos demuestran que la salud mental no empieza ni termina dentro del consultorio de un psicólogo. Está en la vida cotidiana y en la comunidad. Un niño con un pincel en la mano en Huamanga no solo está pintando un paisaje; está ordenando sus emociones y pintando su propio camino hacia la tranquilidad. Ver el arte local con estos ojos nos obliga a valorarlo el doble: ya no solo como cultura o adorno para los turistas, sino como una herramienta viva y necesaria para cuidar la salud emocional de las nuevas generaciones ayacuchanas.

Autora: Marisabel Quispe Gamarra