Actualmente, las redes sociales y el internet se han vuelto uno de los centros de debate más importantes para los jóvenes hoy en día, ya sea por defender sus ideologías o lograr convencer a otros jóvenes para unirse a sus causas y movimientos.
En este contexto ha ganado popularidad el movimiento 4B entre las mujeres del occidente, impulsado por la coyuntura política que las afecta directamente, como el retorno de ideas conservadoras en los sistemas gubernamentales, junto al incumplimiento de las promesas ante la creciente brecha de desigualdad. Sin embargo, este movimiento tuvo su primera aparición e impacto a escala nacional en Corea del Sur en el 2015. Esto abre un debate intenso: ¿Podría esto aplicarse en Latinoamérica bajo nuestro contexto político,social y cultural?
Pero primero, ¿Qué es el movimiento 4B?
El movimiento 4B es la abreviatura de cuatro frases coreanas: bihon, bichulsan, biyeonae y biseksu, que traducidas al español son: no matrimonio, no hijos, no citas y no relaciones sexuales con varones. Este movimiento surgió cuando, el 17 de mayo del 2016 en Gangnam - Seúl, fue asesinada una mujer de 23 años. Esto desató varias protestas y comentarios controversiales cuestionando la seguridad de la mujer en Corea del Sur, aumentando mucho más la preocupación de las mujeres tras las declaraciones del culpable revelando la causa de sus actos: “Las mujeres lo ignoraban”.
Además, en octubre de ese año, se publicó un libro escrito por la autora Choo Nam joo titulado “Kim Ji-Young, nacida en 1982”, abarcando temas como la salud mental femenina y el sexismo, roles de género y misoginia normalizada en la sociedad surcoreana, haciéndose popular, intensificando el movimiento 4B y el cuestionamiento del pensamiento sexista tradicional en Corea del Sur. A esto, hay que sumarle el hecho de que Corea del Sur tiene una de las brechas salariales de género más altas de los países que conforman la OCDE, con un 31%, incluso su poca representación femenina en el Estado con un 20% de figuras femeninas sumergidas en la política surcoreana.
Utopia feminista en latinoamerica o liberación ante el sistema
Sabemos que las diferencias estructurales y los derechos básicos garantizados por los sistemas de países “desarrollados” son completamente distintos, lo que hace que las realidades entre ambos continentes contrastan profundamente.
En Latinoamérica, la tasa de analfabetización es de un promedio de 10% dicho por DVV International, el equivalente de 35 millones de personas,ante un 2% de analfabetización en Asia Central y Oriental. A esto se suma que las oportunidades laborales siguen siendo limitadas: en Perú, por ejemplo, la informalidad laboral alcanza entre el 71% y 72% según INEI, lo que dificulta el acceso a trabajos estables, con horarios flexibles y salarios justos. Hay que tomar en cuenta de la diferencia abismal entre el salario mínimo de ambas realidades, el salario mínimo surcoreano ronda los 1000 dólares, mientras que e peruano ronda los 300 dólares.
A ello se suma el acceso desigual a servicios básicos como agua, saneamiento y electricidad, así como un sistema legal muchas veces ineficiente para proteger los derechos de las mujeres. Es importante tener estos datos en cuenta para la aplicación de dicho movimiento en nuestra sociedad, ya que sin oportunidades, las mujeres no van a poder emanciparse económicamente de manera eficiente, que actualmente es uno de los factores ante el aumento de casos de violencia económica.
En Latinoamérica tener pareja también se traduce a una estabilidad económica, debido a los gastos familiares y recursos, que para vivir en un nivel cómodo se necesita un estimado S/.3800 en el Perú, haciendo que tanto en el hombre y la mujer, exista una dependencia fuerte, dando como resultado que la independencia femenina absoluta no sea una opción rentable ni accesible, sumando el trabajo doméstico no remunerado y la maternidad compleja, ante un sistema que las margina solo por ser madres que coexisten con la “Penalización de Maternidad”, una gran limitación de sus derechos reproductivos y la satanización de la ESI.
En conclusión, el movimiento 4B plantea una forma radical de cuestionar las estructuras tradicionales de género, pero su aplicación en Latinoamérica resulta muy limitada debido a la falta de acceso material que tiene encasilladas a muchas mujeres. En una sociedad donde no se le da el énfasis suficiente a las oportunidades, la desigualdad y el acceso a tus derechos básicos, no se puede formular la emancipación total, ya que dependen de decisiones estructurales fuera de nuestro alcance. Esto también nos hace reflexionar acerca de tomar la emancipación y libertad femenina como un privilegio, ya que al tener diferentes accesos e información tenemos la oportunidad de elegir e informarnos para hacerlo, algo básico, pero que lamentablemente le es arrebatado a muchas mujeres sistemáticamente, aunque ellas no lo hayan pedido.
“La autonomía femenina debe ser una realidad, no un privilegio”
Autora: Doménica Belén Melendez Casas
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