Introducción: En un entorno digital diseñado meticulosamente para darnos la razón, el pensamiento autónomo se ha convertido en un auténtico acto de resistencia. A través del análisis de fenómenos modernos como la cultura de las red flags y la cancelación, este ensayo deconstruye cómo los algoritmos adormecen nuestra capacidad crítica. Desde la perspectiva de una universitaria liberal, se plantea una solución audaz para romper el espejo narcisista de las redes: aprender a dudar activamente de todo lo que escuchamos.
Un ensayo escrito por Tamara Fierro Núñez
I. La erosión del criterio propio y la ilusión del consenso
Aprende a pensar en un mundo con cámaras de eco, con redes que solo te agradan. Actualmente, a menos que digas una opinión descabellada, la generalidad de “tu bancada” —personas con ideales afines a los tuyos— tendrá la predisposición de repetir antes que discernir. Hay un desuso del criterio propio de un modo espeluznantemente normal.
Pero dar una afirmación así me genera la necesidad de argumentarla. ¿Qué es tener criterio propio? Ello sería tener la capacidad de formar una opinión personal, la cual uno sea capaz de defender y argumentar bajo un análisis propio. Nótese la necesidad de ser capaz de defender tu criterio, debido a que esto mismo demuestra el razonamiento por el cual se tuvo que pasar de forma autónoma para lograr esa opinión en particular, con sus similitudes y diferencias con otras.
II. Anatomía de una cámara de eco: El sesgo juvenil
Pero entonces, ¿cómo se forman las cámaras de eco? Estas, usando el algoritmo como base, te muestran aquello que estarás más cercano a creer. Pero, ¿cómo esto se transforma en falta de criterio? Primero, tengamos en cuenta que difícilmente una persona irá de 0 a 100. Notemos que hablo de personas jóvenes, no de niños ni adolescentes. Por lo general, en la juventud ya tendrás una predisposición hacia cierta posición, si no es que ya tienes una posición u opinión. La cámara de eco lo que hace es que esta predisposición, que se ve reflejada en tu consumo en las redes sociales, la maximiza y, dado que es algo que suena bien debido a tu posición, que está ligeramente argumentado de forma afín a ella o dicho por alguien de tu postura, tendrás la predisposición a creerlo.
Creo que eso se materializa en distintos ámbitos. Ello como algo visto desde mi perspectiva: una chica universitaria de ideología liberal. Las cámaras de eco que llegan a mí van, ciertamente, en esa línea.
III. Caso de estudio 1: La cultura de las "red flags" y la reducción del otro
Un ejemplo es la cultura de las red flags. Me ha parecido que una persona sube un video diciendo sus red flags y hay algunas que están simplemente tomadas como una verdad absoluta por la generalidad. Por ejemplo: tu novio no puede tener amigas mujeres.
Creo que el problema respecto a eso cae en la simplicidad del argumento que tiene cada persona sin siquiera pensar en cómo eso, siendo coherentes, repercutiría en sus vidas. Nótese que quienes dicen esto no son chicas que tienen un círculo de únicamente amigas, sino también amigos (que es lo más común: tener amistades de tu mismo género y del género opuesto).
Entonces, ¿cuál es la razón por la cual tu pareja no puede tener amigas? Me parece que está basada plenamente en la creencia de que hombres y mujeres no pueden ser amigos. Mas ello conlleva una problemática a su vez. Creo que las personas heterosexuales que no pueden ser amigas del género opuesto es porque ven antes a las personas como mujeres u hombres que como personas. Ahora, creo que esto tiene distintas razones, como vivencias pastadas que te hacen más consciente de ciertas características —por ejemplo, en caso de haber sido engañado por una amiga de tu pareja, te hace mucho más consciente de su condición de sexo o género— o creencias culturales sobre el género —aquellas que engloban características tajantes del género, haciendo que las personas consideren este como parte fundamental de su persona y limitando quiénes son—.
Desde mi punto de vista, esto, aunque probablemente nacido sin mala intención, resulta desagradable: ver a las personas como su potencial sexual, enmarcado por su género, antes que como su identidad más allá de este. Entonces eso me hace pensar que las personas que declaran que su pareja no puede tener amigos del género opuesto ven así a las personas o piensan que su pareja las ve de esta forma. Pero entonces, ¿quieren estar con una persona que te ve antes como mujer que como persona? ¿Alguien que, antes de ver tus características que te hacen única, te ve por tu condición de mujer?
Nótese que no hablo de casos específicos, sino de generalidades, porque de eso se basan las red flags: de considerar que, siempre que tu pareja tenga amigas mujeres, es una mala señal, en general.
IV. Caso de estudio 2: Cancelación masiva y el sesgo de la crítica vacía
Asimismo, con la cultura de la cancelación o la mera crítica vacía. Realmente, la cultura de la cancelación es tan grande que se me dificultaría dar ejemplos, mas, habiendo sido testigo de tantas cancelaciones como usuario promedio de internet, noto ciertos patrones. Es que finalmente existen dos grandes predisposiciones. Primero, estar de acuerdo con la masa cercana a la tuya sin estar del todo enterado del tema, por la misma razón de cómo funcionan las cámaras de eco ya mencionadas. Y, segundo, se termina endiablando cada acto del cancelado en cuestión, pero no solo del cancelado, sino de cualquier persona que diga algo con lo que no estás de acuerdo, cosa que está en línea con la crítica vacía.
Para mí, un ejemplo que vi hace años, pero que a día de hoy no me puedo quitar de la cabeza, fue al ver el “análisis” de una youtuber que, para ese entonces, me gustaba, sobre la problemática del consumismo masivo. Nótese que coloco la palabra análisis entre comillas porque lo que hacía era ver TikToks y comentarlos. En uno de los TikToks mencionados se veía cómo la persona en cuestión cambiaba el envase de la miel que había comprado, de uno de plástico a uno de vidrio. Ante esto, la youtuber se quejaba diciendo lo inneeseario que era y mencionando cómo esta persona lo hacía solo queriendo que se viera todo “aesthetic”.
Pero, ¿es eso así? ¿Esa es la única explicación lógica para esto? No. De hecho, dado que la miel es un material ideal para conservarse a largo plazo, debido a los microplásticos y a la naturaleza del plástico como elemento potencialmente poroso, es mejor mantenerla en vidrio. Finalmente, la influencer opinó a su favor sin hacer un análisis real al respecto.
V. Propuesta y cierre: El escepticismo metodológico como solución
Hecha mi argumentación sobre estos temas, me da la necesidad de aclarar algo: no busco que estés de acuerdo conmigo. Mi punto no es “deja que tu pareja tenga amigas”, ni “no creas en la cultura de la cancelación” o “no creas en las críticas”. Para nada. De hecho, creo que hay personas que tienen argumentos contrarios a los míos bastante acertados. Lo que trato de hacer es desmenuzar opiniones populares que he visto en redes sociales para que, si alguien que esté de acuerdo con ellas lee esto, se plantee esa disyuntiva y se vea obligado a analizarla.
Entonces, ¿cual es la solución a esto? He visto videos y demás donde dicen que seas virgen de oídos, que formes tu opinión en la soledad de tu habitación sin saber la opinión de nadie más, pero, siendo honestos, en un mundo tan globalizado como este, es imposible. Para mí, la mejor solución es estar en contra de todo lo que escuches. Ahora, esto no significa ser un rebelde sin causa, ni simplemente estar en contra de las masas mayoritarias; para nada. Yo me refiero a buscar las falencias en los argumentos de cada bando y cada opinión. Luego de eso, decidir. Finalmente, esa es una forma de analizar.
Pero, claro, ¿qué se supone que hago yo diciendo esto? ¿Acaso espero que estén a favor de todo lo que digo si luego espero que critiquen todo lo que escuchan? Pues, como he mencionado a lo largo de este artículo, todo esto está visto desde la mirada de una joven universitaria, con sesgos y falencias. Esta es mi mirada sobre esta problemática, así como mi solución. Y lo que trato es que tú tengas la tuya.
En conclusión, recuperar el pensamiento crítico en la era digital no requiere un aislamiento utópico, sino una confrontación activa con la información recibida. Cuestionar las verdades prefabricadas de nuestra propia "bancada" es el único camino para dejar de ser repetidores y convertirnos en pensadores autónomos. Al final del día, el verdadero valor del criterio propio no radica en tener la razón absoluta, sino en la honestidad de haber construido nuestras respuestas por nosotros mismos.